Una historia de terror

Juan, de Madrid, nos envía este escalofriante testimonio sobre cómo consiguió su piso.

Hace dos años me ofrecieron un trabajo en Madrid Capital, para que os hagáis una idea, en la zona de Cuzco. Por entonces, vivía con mis padres en Brunete y como me llevaba dos horas llegar a trabajar y ya tenía barba como para irme de casa, decidí buscarme un piso de alquiler cerca de mi trabajo.

Estaba muy ilusionado, lo tenía todo pensado, los domingos iría a casa de mis padres y volvería cargado de comida congelada de mi madre para toda la semana y así no tener que cocinar en mi apartamento de soltero, que sería sólo para mi, porque compartir piso no entraba en mis planes, ya que si te pasa 26 años de tu vida compartiendo habitación con un hermano, te apetece tener algo de intimidad.

Teniendo en cuenta que mi sueldo apenas superaba los 1000 Euros, calculé que para sobrevivir, podría pagar un alquiler como máximo de 500 Euros. Con esa idea, empecé a buscar y cada anuncio que veía me deprimía más. Todo lo que estaba por debajo de 600 Euros, o se caía a pedazos o no tenía los servicios mínimos o cuando llamabas al dueño, su voz asustaba.

Así que al final, tuve que optar por compartir; y ahora vivo con un italiano y una chica. Tengo una habitación minúscula por la que pago 350 Euros más gastos; en un piso cuyo dueño hace caso omiso de las averías y necesidades de sus inquilinos. Un desastre, vamos. A veces me pregunto si ahorrar dos horas de trayecto y una intimidad que no existe, merecen la pena por esto.

Etiquetas: , , ,



Comentar esta noticia